Salvación y redención
La sangre de Cristo, el puente entre Dios y los hombres, y la llamada a aceptar la salvación mientras aún hay tiempo.
El Hijo enviado como goel para tender un puente entre los hombres y Dios, la urgencia de aceptarlo y el reproche a los ministros que ya no predican el infierno.
Solo la Sangre de Cristo salva. Su segunda venida para juzgar a vivos y muertos, una lamentación sobre Jerusalén y el anuncio de la anexión del Líbano.
La venida del Hijo del hombre con poder y gloria, la sangre que puede salvar a todos, el rechazo de la sociedad y una exhortación a seguir al Buen Pastor.
La cruz como intercambio expiatorio, el juicio particular de quienes no quisieron salvarse y una Iglesia que se adapta al mundo frente a la única Verdad.
Solo la penitencia compensará el mal en el mundo. Como piedras en un río, los ofrecimientos desinteresados salvan almas y cambian el curso de los acontecimientos.
El pecado rompe la relación del alma con Dios y la confesión la restaura. Qué hacer cuando no haya sacerdotes, sin dejar de buscarlos mientras los haya.
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