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Los cielos se abrirán

Al inicio de la noche:

María, los cielos se abrirán y se verá descender al Hijo del hombre con gran poder y gloria. Después será el fin. Mis ángeles vendrán a segar la Tierra como estaba prometido.

Al final de la noche:

Mi sangre, mi preciosa sangre fue derramada para salvaros a todos. Yo no rechazo a ninguno que venga a Mí con corazón contrito. Por eso mi sangre tiene el potencial de salvaros a todos. Sois vosotros los que libremente la aceptáis o despreciáis.

La ceguera de algunas personas respecto a su Dios, el rechazo grande que experimento de la sociedad, es una burla, un desprecio, hacia el sacrificio que hice durante mis días caminando por la Tierra. Sin embargo, lo volvería a hacer si eso implicara sacudir a mis hijos, liberarlos de esa ceguera que les impide escoger el bien, su salvación.

Las filas de los salvados son pocas en relación a los condenados. Qué gran horror...

Y cuando finalmente todo se muestre, todo se sepa, aquellos ciegos, muchos de nacimiento por culpa de sus padres, mis ministros y la sociedad, azuzados por el enemigo y el mundo, llorarán lágrimas de amargura. Qué dura será aquella hora. Se golpearán el pecho por no haber sabido ver y no haber querido creer en aquel que lleva por nombre el Salvador. Pero para aquellos que sí me han elegido, y que frente a toda adversidad han defendido y seguido mis enseñanzas, ¡dulce será ese momento!

No despreciéis estos últimos intentos de vuestro Dios para atraeros a la Verdad. Dejad las luces oscuras de un mundo corrompido y acercaos a la verdadera LUZ. Mi luz, dulce y suave para iluminaros y guiaros. No queda mucho tiempo. Os lo digo y lo repito, pero muchos no me creéis. Esta sociedad corrupta, viciosa y pecadora hasta el extremo se acerca a su fin.

Para los que sí seguís de cerca al Buen Pastor os digo: guardad mis mandamientos. Conservad vuestra fe. Defendedla más que al cuerpo, porque es la única manera de llegar hasta el final. No os dejéis enredar en las tentaciones del camino. Caminad, caminad, caminad, con la mirada fija en un solo sitio. En Mí.

Gracias, María. Por hoy es suficiente.

Más tarde:

María, si te enseñara el aspecto espiritual que tiene el demonio, te horrorizarías, es un ser deforme, repugnante y fétido. A María Valtorta se lo mostré una vez1María Valtorta (1897–1961) fue una mística y escritora católica italiana, conocida principalmente por sus extensos escritos místicos sobre la vida de Jesucristo y la Virgen María, los cuales afirmó haber recibido a través de visiones y dictados directos de Jesús..

Notas

  1. María Valtorta (1897–1961) fue una mística y escritora católica italiana, conocida principalmente por sus extensos escritos místicos sobre la vida de Jesucristo y la Virgen María, los cuales afirmó haber recibido a través de visiones y dictados directos de Jesús.