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Huir a la montaña

Al inicio de la noche:

Los judíos que has visto (ortodoxos) son los que se volverán a Mí. Esa será una de las misiones de los dos testigos (Apocalipsis 11): evangelizarlos. Debido a practicar una religión tan cerrada (los judíos), casi ninguno me conoce. Al menos no en profundidad.

Horas más tarde:

Los campos y los bosques arderán, con sus llamas alzándose hacia el cielo. Habrá hambruna, pestes y calamidades. Mis hijos perecerán. Pero no por completo, no lo harán los que no hayan sufrido la muerte primera, la del alma.

A las cinco de la mañana me desperté después de haber tenido un sueño en el que parecía que yo no tenía pecados. Jesús me advierte:

Tu alma no está limpia María, no pienses que lo está. Pero vete a la confesión frecuentemente y todo estará bien. Hay que limpiar el pensamiento, porque es él el que tiende la mano a la acción. Por eso se dice en el Apocalipsis que la marca de la Bestia está en la frente y en la mano.

Ya por la mañana tuve esta visión:

Vi una cordillera con los picos de las montañas nevados a ¼ de su altura.

Visión Vi una cordillera con los picos de las montañas nevados a ¼ de su altura.

Locución

A la montaña tendréis que huir cuando todo se vuelva oscuro. Y la huida es de forma literal. No podréis estar allí por mucho tiempo. Será el suficiente para escapar de las revueltas.