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La ventana de salvación se estrecha

Mi cruz es el símbolo del mayor sacrificio que nunca ha visto la humanidad. Cuando alguien se arrodilla bajo esa cruz tiene que saber lo que significa. El sacrificio de un Dios por su pueblo, gente de toda raza y nación que le aceptan como Dios, que aceptan este intercambio expiatorio. Sus pecados por mi sangre. Sangre limpia y sin mancha que lava las ropas de todo aquel que me acepta. Esta es la clave, nadie se salvará por sí mismo. Nadie tiene ese poder. El poder de salvarse lo dono y lo otorgo yo.

Los pecados no solo manchan, sino rasgan las vestiduras, las destrozan. Las personas caminan sin saber que están medio desnudas, o desnudas por completo. La incomprensión del que no ha visto o no quiere ver su estado se pone de manifiesto cuando aparecen ante mí. No hablo de los que voluntariamente eligen a Satanás como padre. Hablo de los que, por tozudez y falta de virtudes, no desean salvarse. En ese momento, en su juicio particular, se dan cuenta del error, pero ya es muy tarde. Alea iacta est. Se ha cerrado la puerta al gozo, la paz y la beatitud sin fin. La eternidad sin su Dios. Entonces vendrán los lamentos. Vendrá el llanto y rechinar de dientes, como dicen las Escrituras.

Salvad vuestras almas mientras aún hay tiempo. Arrepentíos y volveos a mí. Ya no queda mucho. La ventana de salvación se está estrechando, pronto se abrirá la puerta de mi justicia.

Gracias María, por atenderme y por tu esfuerzo. La paz de Dios esté contigo.

Más tarde esa noche:

Mi religión solo es una, María. No pueden reunir varias religiones bajo el signo de Cristo. El ecumenismo no debería existir. Las falsas doctrinas ya han llegado al vértice de mi Iglesia. Lo que se dijo que iba a pasar, ya ha sucedido, ya está aquí.

No sigáis doctrinas falsas, aparentemente conciliadoras, pero que no vienen de mí. La Verdad solo es una, limpia e inalterable por muchos siglos que pasen. Nadie la puede cambiar. No os dejéis engañar.

Esta Iglesia no es la Iglesia que yo fundé. La están modificando para adaptarla al mundo y ese será el motivo de su caída. Dios se aleja de lo que deja de ser sagrado para pertenecer al siglo. Mi Iglesia sigue y seguirá siempre viva en mis fieles. Dios la sostiene con la ayuda de almas víctimas, personas que libremente se ofrecen para purificar tanta inmundicia. No sabéis cuánto debéis a quienes menos consideráis. Pero Dios, que todo lo conoce, siempre les ha preparado y les preparará un lugar especial junto a Él.

Las cosas se pondrán difíciles María. Busca apoyo entre los que quieren seguir las tradiciones. De los demás, nada obtendrás. No van a permitir que nada ni nadie les moleste, el poder les corroe. Mi voluntad es que esto que te dicto se sepa. Pero sé prudente. La prudencia es una virtud importante que debe envolverlo todo.