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La salvación por la Sangre de Cristo

La salvación viene de la Sangre de Cristo, de aceptarle como nuestro Salvador.

Muchas personas intentan salvarse a sí mismas y no lo consiguen. Solo a través de la Sangre de Cristo, el Padre permite que entremos en la beatitud eterna. Cristo Jesús se donó en vida. Hasta la última gota de su sangre fue donada y venció a la muerte demostrando que era el único Hijo de Dios todopoderoso.

Ahora en su segunda venida, vendrá a juzgar tanto a los vivos del mundo, como a los muertos a lo largo de los siglos. Nadie escapará de su ojo. Y cada uno se mostrará como es en realidad. Aquellos que hayan abrazado buenas acciones serán bellos. La belleza de su alma traspasará el continente de forma gloriosa. Mientras que los réprobos que hayan rechazado el bien en pos de placeres terrenales mostrarán la oscuridad intensa de la que fueron partícipes.

La siega y la vendimia habrán llegado. Nada quedará ya oculto, todo se sabrá.

Jerusalén, Jerusalén, que matas a los que te envío... A hierro y fuego morirás.

Horas más tarde:

El Líbano será anexionado. Israel crecerá por encima de sus fronteras actuales.