Mantener la calma en tiempos breves e intensos
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Tendrás que estar tranquila y no perder la calma. Por eso te enseño lo que va a pasar. Alguien tiene que guiar.
Si me escuchas, Yo seré tu luz en la oscuridad de los tiempos. Serán breves, pero muy intensos y os pueden llevar a desesperar. El enemigo quiere esa desesperación, busca esa desesperación para que reneguéis de Dios.
No quiero decir que suprimáis los sentimientos. Yo los tuve en mi noche en el Getsemaní. Lo que os enseño es a poner la mirada firme en Dios y Yo vendré a guiaros y daros mi paz.
Muchas serán las pruebas que están por llegar y pocos serán capaces de pasarlas. María, aprovecha este interludio de paz para fortalecerte. Se irá pronto.
A continuación le hago una pregunta que llevaba tiempo queriendo hacer:
María: ¿Puedes hablarme sobre los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva? Sí, pero no será hoy. Cada día te ilustro sobre un tema. El que mi sabiduría cree más útil para ti.
Y no lo olvides. El enemigo está siempre, siempre acechando. No conoce todo, pero conoce lo suficiente para llevarte a engaño. Has de saber reconocer mi voz. No por su timbre, sino por su sabiduría. La voz de Dios nunca te hará mal desde el punto de vista espiritual. Con ojos de la Tierra, esto muchas veces no se comprende.
Instruye a tus hermanos. Puedes tardar un poco. Pero no demasiado porque ya casi no hay tiempo.
Después escuché de nuevo una frase en un idioma que no entiendo. La escribo tal y como la oí, con las palabras bien separadas. Los espacios de distinta duración me hicieron poner un punto en medio:
Malqui sabec. Osoi
Estoy aquí para llevaros por senderos difíciles a pastos tranquilos. Dios Padre y Yo mismo estaremos siempre con vosotros. Y el Espíritu de Dios os iluminará. No tengáis miedo, sois los elegidos. Muchos son los llamados y pocos los elegidos. Entendí que se refería con elegidos a todas las personas que caminan bajo la luz de Dios.
Está bien así, María. Gracias por acudir a mi llamada.