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Los tiempos ya están aquí

Los tiempos ya están aquí, ya todo ha comenzado. El enemigo se extiende, extiende su influencia entre mis hijos. Ya nada puede hacerse para pararlo. Tenéis que alzar vuestra mirada al cielo, solo mirando a Dios lograréis no naufragar.

Las hordas del enemigo os invadirán. Las casas serán destruidas y el gobierno revocado. No habrá más libertades. Será el infierno en la Tierra cuando no me podáis encontrar dentro de las iglesias. Cuando lo sagrado deje de ser sagrado y el engaño llame a la puerta.

Rezad en vuestras casas con vuestras familias. Cread comunidades, mantened allí viva la llama de Dios. El Espíritu Santo os sostendrá, no temeréis porque estará en vosotros. Mis hijos, seguidme, seguid mis pasos. Yo no di marcha atrás cuando me llevaban preso en el Calvario. No deis marcha atrás vosotros.

El frío se acerca. Frío que sentirán vuestros cuerpos, pero peor será el que sentirán vuestras almas.

Agrupaos y os daréis consuelo unos a otros. Ayudaos como el Señor os enseñó. No hay nada de lo que digo que no podáis hacer. Yo estaré con vosotros todos y cada uno de los días hasta mi futura venida. Aguardad con las lámparas encendidas. Que la fe, la esperanza y la caridad no se apaguen en vosotros. Aguantad, aguantad, aguantad. Grande será vuestra recompensa en el cielo.

Ayudad a vuestros hermanos que no entenderán qué está ocurriendo. Vuestra fe os hará a vosotros faros para alumbrar en la noche a aquellos que no creen. Que mi luz se refleje en vosotros, no la apaguéis. Y rezad, hijos míos, rezad pidiendo fortaleza por todo lo que vendrá. Rezad también por vuestros enemigos y las almas de los que se perderán. Siempre hay esperanza hasta el instante de la muerte. Y Dios quiere que todos se salven.