Saltar al contenido

La luz del mundo se apaga, pero no desaparece

La fe, la familia y la tradición es lo que debería perpetuarse.

No hay nada de lo que se promueve ahora en la sociedad que pueda llamarse santo. La falta de valores y virtudes se extiende como la gangrena por la Tierra. Y debe extirparse para que no alcance a todos los miembros sanos. Que en verdad ahora ya son pocos.

Mires donde mires, el pecado campa a sus anchas en cualquier ciudad. Todavía se salvan las pequeñas poblaciones donde las tradiciones son seguidas por esos ancianos que pertenecen ya a otro siglo caduco.

Nada de lo que hace el hombre permanece limpio.

No tenéis fuerza suficiente para alejaros del pecado y Satanás lo sabe, lo aprovecha y lo explota. Gente muriendo en las calles por violencia y drogadicción. En otros sitios por la falta de alimento, mientras no se quiere socorrer al hermano.

Me duele ver tanta destrucción. Y aún no ha llegado la Gran Desolación.

Lloraréis porque la luz del mundo se apaga. Mas no desaparece. Eso nunca podría suceder, ni sucederá. No sería bueno ni lógico. Yo dejé una Iglesia embrionaria al partir de esta Tierra. Pero también dije que las fuerzas del infierno no prevalecerían contra ella. Mi Iglesia es eterna, como su fundador que soy Yo.

Mira, María, te voy a explicar una cosa: cuando los ángeles abandonaron el cielo y cayeron sobre la Tierra, juraron destruir la creación de Dios. Desde el origen del hombre están trabajando para que ese propósito se cumpla. ¿Y cómo lo hacen? Llevando a las almas a la perdición.

Por eso en estos tiempos de pecado, su propósito inicial está más cerca que nunca. Y no solo caen en sus redes adultos, hay también niños. Niños que no respetan a sus padres, malcriados y egoístas. Pero sobre todo alejados de Dios.

Esto es lo que han conseguido los ángeles caídos al destruir la sociedad. Que las almas más inocentes se corrompan sin pestañear. El trabajo ya no lo hacen ellos, sino que lo hacéis vosotros por ellos. Y así llegará el fin.

La decadencia de la sociedad como un todo, conjunto de personas, será lo que es juzgado en el juicio de las naciones.

Luego oí:

Il panteon di fratelli. Non est voluntas tua

La dicha y la gracia propiciatorias descenderán del cielo.

Más tarde:

Apophis, será castigada la humanidad con Apophis. Caerá sobre la Tierra y elevará el nivel del mar. Será por lo que tendréis que huir.